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La organización agraria Asaja insta a la Junta de Andalucía a paralizar el plan del lobo y a que retire su pretensión de llevar a cabo el programa para la recuperación del lobo ibérico que persigue catalogar a este depredador como especie en peligro de extinción, porque no es posible la convivencia pacífica con la ganadería extensiva ni con la actividad cinegética

Asaja hace esta petición tras la firma en Montoro, por parte del Consejero de Medio Ambiente, del Convenio del proyecto “Life El lobo en Andalucía: Cambiando actitudes”. La organización agraria destaca que ninguna de las entidades participantes en ese proyecto representa ni a los propietarios rurales, ni a los ganaderos, ni a los productores de caza, por lo que aquellos que hablen en nombre de cualquiera de esos colectivos lo hace a titulo particular y defendiendo intereses personales para, exclusivamente, beneficiarse presuntamente de la posible financiación europea de este proyecto life.

El “desafortunado” programa plantea extender el lobo por las sierras andaluzas sin tener en cuenta que cientos de municipios de estas zonas tienen en la ganadería y en la actividad cinegética sus principales actividades económicas. 

El programa constituye una “insensatez” puesto que el lobo, sin necesidad de programas de apoyo ni de más dinero público, mantiene su presencia en las zonas tradicionales de Cardeña, Montoro, Andújar y Despeñaperros y está en expansión en toda la Península Ibérica, creando graves problemas en todas las zonas ganaderas y cinegéticas que recoloniza.

Tanto al norte como al sur del Duero, los lobos están causando estragos en la cabaña ganadera, constituyen una fuente constante de conflicto y son frecuentes las manifestaciones de rechazo. Incluso en aquellas provincias en las que su presencia es aún testimonial, el debate se centra justamente en lo contrario, en rebajar la catalogación de la especie para evitar su proliferación. Y es que los ataques de lobos al ganado en España suponen unos daños anuales directos de más de cinco millones de euros. 

Con más de 270 grupos reproductivos censados y con lobos hasta en la Comunidad de Madrid, no se puede hablar de una especie en peligro de extinción, por lo que desde Asaja apelamos a “la sensatez y a la cordura” de la Junta de Andalucía y le pedimos que “frene este esfuerzo inútil que a nada conduce, que nada aporta y que, de salir adelante, será fuente de conflictos en el mundo rural”. 

Con independencia del loable mandato de preservación de todas las especies allí donde tengan presencia, debemos manifestar que reivindicar la conservación del lobo a toda costa es “una temeridad, porque el lobo causa enormes daños económicos a quienes verdaderamente mantienen el medio ambiente en el mundo rural, que son los titulares de explotaciones ganaderas y/o cinegéticas”. Su conservación hoy es difícilmente sostenible dado que no es posible la convivencia pacífica con la ganadería extensiva y con la actividad cinegética.

La Junta de Andalucía no debería olvidar que los sectores ganadero y cinegético son hoy por hoy fundamentales para la conservación del medio natural, y que gracias a ellos se mantienen ecosistemas únicos como la dehesa. 

 

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