Agronews Castilla y León

Avanzando lentamente la temporada de esquileo, por los problemas y limitaciones en las cuadrillas, el disgusto de los ganaderos se acrecienta, señalan desde ASAJA Castilla y León, al conocerse el hundimiento de las cotizaciones de la lana en las lonjas de referencia. Menos rentabilidad para un sector ya golpeado por la caída de precios de los corderos.

Si ya en 2019 los precios de la lana cayeron alrededor de un 25 por ciento, descenso que los intermediarios atribuyeron a que había reservas en los almacenes, en este 2020 aún se ha depreciado más el producto. La industria textil está muy parada, y además se han frenado las exportaciones a China, principal país comprador de lana.

En ovejas de aptitud lechera o de carne, las mayoritarias en Castilla y León, como la Assaf, Churra o Castellana, se está retirando la lana prácticamente sin precio, teniendo el ganadero que asumir plenamente el coste del esquileo. En el caso de las lanas de calidad, las merinas, las cotizaciones en lonja comenzaron muy bajas (alrededor de 45 cent/Kg) y aunque están subiendo muy lentamente los precios están muy lejos de los más de 2 euros que suele valer el kilo de lana merina fina.

La lana, en otros tiempos ingreso principal para el ganadero, es hoy, salvo en los casos de razas concretas, un producto que implica muchos más costes que beneficios para las explotaciones. Como media, esquilar una oveja de merino supone un coste aproximado de 1,55 euros, un poco menos si es castellana. Según la raza, de cada animal puede obtenerse desde menos de dos kilos de lana hasta los tres y medio (si es hembra) y seis (macho) que se sacan del merino precoz.

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