
La cosecha de cereales en la provincia de Córdoba ha comenzado oficialmente con producciones similares a las del año pasado, según ha informado Fernando Adell, presidente de Asaja Córdoba. El responsable agrario ha subrayado que, a pesar de las dificultades, se trata de un año “muy bueno” para el cultivo de cereal gracias a las lluvias abundantes y temperaturas suaves registradas durante la primavera.
Este clima ha favorecido el desarrollo vegetativo de las plantas, permitiendo que las producciones actuales se sitúen en cifras comparables a las de 2024, cuando ya fueron un 40 % superiores a la media de los tres años anteriores.
Buenas lluvias, pero más enfermedades
Condiciones agronómicas
Si bien la meteorología ha sido favorable, ha venido acompañada de un efecto negativo: la proliferación de enfermedades y malas hierbas. Estas condiciones húmedas han retrasado la aplicación de abonado de cobertera y fitosanitarios, especialmente fungicidas, que han debido aplicarse incluso dos veces en algunas explotaciones.
🔍 Dato clave: Los costes de producción han aumentado por la necesidad de más tratamientos, lo que ha reducido el margen de beneficio, especialmente en zonas afectadas por la plaga del mosquito del trigo (Mayetiola destructor).
🌾 Análisis por cultivos: trigos, cebadas y leguminosas
Trigos blandos, los más resistentes
Los trigos blandos son los que mejor comportamiento han presentado este año, con rendimientos medios de 4.500 kg/ha. Su mayor resistencia frente a enfermedades y plagas ha permitido mantener resultados estables respecto al año anterior.
Trigos duros y cebadas: presión fitosanitaria
En el caso de los trigos duros y la cebada, los resultados son más desiguales. Los rendimientos de la cebada oscilan entre 4.200 y 4.500 kg/ha, dependiendo de la zona, aunque todas han sufrido enfermedades de difícil control.
Leguminosas: desigualdad extrema
En cuanto a las leguminosas, la situación es mucho más variable:
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🟢 Guisantes: rendimientos dispares, de 2.000 kg/ha en las mejores zonas y menos de 1.000 kg/ha en otras.
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🔴 Habas: rendimientos bajos en general.
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❌ Garbanzos: en muchos casos, no han sido cosechables por siembras tardías, malas hierbas e invasión de enfermedades.
📉 Impacto de plagas y enfermedades
El enemigo más destacado de esta campaña ha sido el mosquito del trigo, que ha afectado a un número importante de explotaciones en la provincia. Esta plaga ha reducido significativamente el potencial productivo de muchos cultivos de cereal, especialmente los más sensibles como el trigo duro.
🦟 Mayetiola destructor: una plaga silenciosa pero devastadora
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Afecta principalmente a los trigos.
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Se introduce en la base de la planta impidiendo su crecimiento.
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Reduce el rendimiento entre un 15 y un 40 % dependiendo de la infestación.
🧪 Fertilidad, tratamientos y sanidad vegetal: un desafío creciente
Asaja Córdoba ha lanzado un llamamiento urgente para que las autoridades permitan labrar en tiempo y forma, con el objetivo de sanear los suelos y reducir la carga de patógenos y malas hierbas. “Cada vez son más agresivas”, advirtió Adell.
¿Qué propone Asaja?
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Flexibilidad en fechas de laboreo.
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Planes integrales de control fitosanitario.
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Apoyo para inversiones en maquinaria y tratamientos sostenibles.
📊 Tabla resumen de rendimientos estimados por cultivo
A continuación, se presenta una tabla con los rendimientos medios estimados por cultivo principal en la provincia de Córdoba para la campaña 2025:
| 🌱 Cultivo | 📏 Rendimiento Medio (kg/ha) | 📉 Diferencia vs 2024 |
| Trigo blando | 4.500 | = |
| Trigo duro | 3.800 | -10 % |
| Cebada | 4.300 | -5 % |
| Guisante | 1.200 | -25 % |
| Haba | 1.000 | -15 % |
| Garbanzo | No cosechable | -100 % |
🧩 Conclusiones
La campaña cerealista en Córdoba en 2025 confirma que las buenas condiciones meteorológicas no son suficientes por sí solas para garantizar buenos resultados si no se controlan las plagas, enfermedades y malas hierbas. Aunque los niveles de producción son similares a los de 2024, la rentabilidad puede verse comprometida por los mayores costes de producción.
Desde Asaja se insiste en la necesidad de adaptar las normativas a la realidad del campo, facilitar el laboreo temprano y diseñar estrategias efectivas de manejo de enfermedades en un contexto de cambio climático y nuevas amenazas biológicas.











