
La organización agraria ASAJA Aragón estima que la producción de cereal de invierno en Aragón alcanzará las 2.830.000 toneladas durante la campaña 2026. Aunque las precipitaciones registradas durante el invierno generaron inicialmente unas perspectivas muy favorables, la evolución meteorológica posterior terminó condicionando el desarrollo de los cultivos en buena parte del territorio aragonés.
El comunicado de prensa asegura que el incremento de las temperaturas durante abril perjudicó de forma importante al cereal en numerosas zonas productoras. Posteriormente, las lluvias y el descenso térmico de mayo permitieron recuperar parcialmente el potencial productivo, aunque con diferencias muy marcadas entre unas comarcas y otras.
La organización recuerda además que Aragón presenta una gran diversidad climática y geográfica, un factor que vuelve a provocar comportamientos muy distintos en la evolución de la campaña cerealista.
El calor de abril redujo el potencial productivo del cereal
El exceso de calor registrado durante abril frenó el desarrollo vegetativo del cereal de invierno en numerosas explotaciones agrícolas aragonesas. Según ASAJA Aragón, este episodio meteorológico afectó especialmente a las parcelas con menor capacidad de conservación de humedad.
Las altas temperaturas llegaron en un momento especialmente sensible para muchos cultivos, limitando el aprovechamiento hídrico acumulado tras las lluvias invernales. Aunque las precipitaciones de mayo ayudaron posteriormente a mejorar el estado de algunas parcelas, la recuperación no fue homogénea en todo el territorio.
El comunicado subraya que la situación final dependerá en gran medida de la evolución climática durante las próximas semanas y de las diferencias existentes entre zonas de secano y regadío.

La siembra directa gana protagonismo en Aragón
La siembra directa ha permitido conservar mejor la humedad del suelo y reducir parcialmente el impacto del estrés térmico sobre el cereal. ASAJA Aragón destaca esta técnica como uno de los factores diferenciales de la campaña 2026.
La organización agraria explica que las explotaciones que aplican sistemas de siembra directa han mantenido un desarrollo vegetativo más favorable gracias a una mayor capacidad de retención de agua en el suelo.
Por el contrario, en las parcelas donde no se ha implantado este sistema las pérdidas productivas podrían ser más importantes. Este comportamiento vuelve a poner sobre la mesa el interés creciente de las técnicas de agricultura de conservación en escenarios de elevada variabilidad climática.
Los agricultores incrementaron la inversión ante las buenas expectativas iniciales
Las lluvias registradas durante el invierno llevaron a numerosos agricultores a aumentar las inversiones destinadas a mejorar el potencial productivo del cereal.
Según explica ASAJA Aragón, muchos productores incrementaron el uso de:
- Fertilizantes
- Herbicidas
- Fungicidas
- Semillas de variedades más productivas
El objetivo era aprovechar unas perspectivas climáticas inicialmente muy positivas y tratar de aumentar los rendimientos finales de la campaña.
Sin embargo, la posterior evolución meteorológica modificó parcialmente esas expectativas, elevando además el riesgo económico asumido por las explotaciones cerealistas.
Los costes de producción siguen reduciendo la rentabilidad
Los elevados costes de producción continúan siendo uno de los principales problemas para los agricultores aragoneses. ASAJA Aragón advierte de que los precios actuales del cereal siguen dejando márgenes muy ajustados para muchas explotaciones.
La organización calcula que actualmente un agricultor necesita producir aproximadamente:
| Tipo de explotación | Producción necesaria para cubrir costes |
|---|---|
| Secano | 3 toneladas por hectárea |
| Regadío | 5 toneladas por hectárea |
Estos niveles productivos representan únicamente el umbral necesario para cubrir los gastos de campaña, sin garantizar márgenes elevados de rentabilidad.

Aragón mantiene fuertes diferencias productivas entre comarcas
La organización agraria insiste en que la diversidad territorial de Aragón provoca campañas muy distintas según las zonas productoras.
Factores como:
- Altitud
- Régimen de lluvias
- Tipo de suelo
- Temperaturas
- Sistemas de manejo agronómico
condicionan de forma directa los resultados finales del cereal de invierno.
ASAJA Aragón considera que esta variabilidad seguirá siendo uno de los grandes desafíos de la agricultura cerealista en los próximos años, especialmente en un contexto de creciente incertidumbre climática.

Qué puede pasar con el mercado del cereal tras esta previsión de cosecha
La estimación de 2,83 millones de toneladas refleja una campaña aceptable para Aragón, aunque lejos de los escenarios más optimistas que se manejaban tras las lluvias de invierno.
En términos de mercado, la evolución de los precios dependerá ahora de varios factores clave:
- Producción final en el conjunto de España
- Evolución de las cosechas europeas
- Situación geopolítica internacional
- Exportaciones desde la región del Mar Negro
- Comportamiento de los mercados internacionales de trigo y cebada
- Evolución de los costes energéticos y de fertilizantes
Además, los agricultores siguen pendientes de la evolución climática de las próximas semanas, especialmente en las zonas de secano más sensibles al estrés hídrico y térmico.
Conclusión
La campaña cerealista 2026 en Aragón vuelve a demostrar la enorme dependencia del sector agrario respecto a la climatología y a la evolución de los costes de producción. Aunque las lluvias de mayo han permitido salvar parcialmente el potencial productivo, el calor de abril y la presión económica siguen condicionando seriamente la rentabilidad de las explotaciones. La siembra directa emerge además como una herramienta cada vez más relevante para afrontar campañas marcadas por la irregularidad climática.








