
La agricultura de precisión sigue dando pasos firmes hacia el futuro gracias al desarrollo de herramientas tecnológicas que optimizan la toma de decisiones en campo. Un ejemplo destacado es la APP CERES, la nueva aplicación basada en inteligencia artificial (IA) que ha sido desarrollada por Spectral Geo, Servicios Agrarios Riojanos (SAR) y AERTIC, y que permite predecir enfermedades en cultivos de cereal con hasta 12 días de antelación y más del 80 % de precisión.
El proyecto, que comenzó su andadura en otoño de 2024, ha sido concebido como una herramienta práctica para mejorar la rentabilidad de las explotaciones cerealistas, especialmente en un contexto de mercado complejo y con una rentabilidad muy comprometida a pesar de las buenas producciones obtenidas esta campaña.
Predicción con hasta 12 días de antelación: una ventaja clave
Uno de los aspectos más destacados de CERES es su capacidad predictiva, ya que permite anticiparse a la aparición de enfermedades en parcelas de trigo y cebada hasta con doce días de antelación. Esta ventaja resulta crucial para actuar de forma selectiva en aquellas parcelas que realmente lo requieren, reduciendo así el uso innecesario de tratamientos y mejorando su eficacia.
Los resultados del proyecto, que se encuentra al 75 % de ejecución y finalizará en octubre de 2025, muestran cifras significativas: una precisión del 82 % para la helmintosporiosis en cebada, 100 % para la rincosporiosis, y más del 88 % en trigo frente a enfermedades como el oidio, la septoria y la roya.
Un esfuerzo colaborativo con más de 300 hectáreas analizadas
La efectividad de CERES ha sido posible gracias a la colaboración entre técnicos de SAR y de la Consejería de Agricultura y Ganadería del Gobierno de La Rioja, quienes han recogido datos sobre el terreno en más de 300 hectáreas ubicadas en la comarca de La Rioja Alta. Esta recogida masiva de datos se ha combinado con información satelital, climatológica y topográfica, lo que ha permitido alimentar y contrastar los algoritmos de la app con una sólida base empírica.
Carlos Tarragona, director de Spectral Geo, ha señalado que “con apenas cuatro clics, el agricultor puede consultar en la nube el nivel de incidencia de las enfermedades en cada parcela, lo que permite compartir datos en tiempo real y tomar decisiones más informadas”.
Una herramienta al servicio del medio rural
Pero CERES no es una solución aislada. Se integra dentro de un proceso de digitalización agraria que busca dotar al sector agropecuario de herramientas útiles y realistas. Laura Urbieta, secretaria general de AERTIC, ha subrayado que el proyecto se ha concebido como una plataforma replicable en otros cultivos y territorios, sentando las bases para su escalado en futuras campañas.
Además, su impacto no es únicamente agronómico, sino también socioeconómico, ya que el objetivo último es contribuir a la fijación de población en zonas rurales, generar empleo cualificado y aumentar la competitividad de las explotaciones.
Una necesidad urgente para el sector cerealista
El contexto en el que nace CERES no es casual. Tal como ha recordado Eduardo Pérez, presidente de SAR y de ARAG-ASAJA, “los cerealistas llevan varias campañas sufriendo por factores que no controlan: importaciones a bajo precio, competencia desleal y una reforma de la PAC que perjudica a los profesionales”.
En este marco, Pérez considera que la tecnología agrícola debe dejar de verse como un lujo y convertirse en una aliada cotidiana. De ahí la importancia de este tipo de soluciones desarrolladas desde el propio territorio, con financiación pública y visión práctica.
CERES: un modelo de predicción basado en datos reales
A diferencia de otras plataformas teóricas o basadas únicamente en simulaciones, CERES parte del registro real de enfermedades desde el momento de la siembra hasta la cosecha. Estos datos, junto con el uso de imágenes satelitales y sensores climáticos, han permitido construir un modelo predictivo robusto, que se afina con cada nueva campaña.
Además, el proyecto también contempla el análisis de la productividad de las parcelas en relación con la incidencia de enfermedades, lo que permitirá medir de forma objetiva los beneficios económicos de actuar con antelación.
Una alianza público-privada con resultados
CERES forma parte de la convocatoria anual de la Consejería de Política Local, Infraestructuras y Lucha contra la Despoblación del Gobierno de La Rioja, y cuenta con la colaboración de los ayuntamientos de Tricio y Casalarreina, así como de la empresa Selectis.
Este ecosistema colaborativo, iniciado en 2022 entre el sector agrario y AERTIC, ha dado ya lugar a cinco proyectos tecnológicos aplicados al campo, consolidando un modelo de innovación abierta y orientado al territorio.
Una apuesta de futuro replicable en otros cultivos
La vocación de CERES no se limita a su uso en trigo y cebada. Su diseño modular y la metodología empleada permiten adaptar la herramienta a otros cultivos extensivos, e incluso a cultivos leñosos, si se dispone de la información necesaria. Con ello, La Rioja se posiciona como una región referente en el uso de inteligencia artificial aplicada a la agricultura.
El próximo reto será integrar CERES en el día a día de las explotaciones, facilitando su acceso a través de plataformas sencillas, formación para agricultores y soporte técnico continuo.
Conclusión: la tecnología, aliada de la rentabilidad agraria
El éxito de CERES es una muestra del potencial que tiene la digitalización agrícola para transformar la forma de producir alimentos, aumentando la eficiencia, reduciendo costes y mejorando la rentabilidad sin comprometer la sostenibilidad.
Este tipo de iniciativas demuestran que, lejos de ser una amenaza, la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta valiosa para el agricultor, especialmente cuando se desarrolla de forma colaborativa, territorial y con un enfoque claramente práctico.











