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La Vespa orientalis, conocida como avispón oriental, se ha convertido en una amenaza creciente para la apicultura europea, la biodiversidad y la salud pública. Su capacidad de diezmar colonias de abejas y alterar el equilibrio ecológico ha encendido las alarmas entre los profesionales del sector. Ante este desafío, apicultores de España e Italia viajaron recientemente a Chipre, considerado la “zona cero” de la invasión, para aprender de la experiencia chipriota en el control de esta especie invasora.
Una misión conjunta en el Mediterráneo
El encuentro, celebrado a finales de agosto de 2025, fue organizado por la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) de España, la UNAAPI de Italia y con el apoyo de BeeLife, entidad europea dedicada a la coordinación apícola. Durante cuatro días, los participantes visitaron enclaves estratégicos como el Antelia Bee Park, el Parque Nacional de Athalassa, los colmenares de Tremithousa en Pafos y las montañas de Troodos. Allí, los apicultores chipriotas compartieron los métodos que han desarrollado tras años de convivencia con la plaga.
Estrategias de control en Chipre
Los chipriotas han perfeccionado un sistema de control que comienza en primavera, cuando emergen las primeras reinas del avispón tras la hibernación. Para capturarlas, utilizan trampas con colmenas vacías y cebos azucarados o alcohólicos. En verano, cuando aparecen las obreras, se emplean botellas de plástico con cebos proteicos, logrando una reducción significativa de la población.
Otra de las medidas clave es la instalación de piqueras con orificios reducidos en las colmenas. Estos dispositivos permiten la entrada de abejas, pero bloquean el acceso de los avispones, más grandes y agresivos. Paralelamente, los apicultores dedican esfuerzos a la destrucción continua de nidos desde marzo hasta noviembre, una estrategia que limita la expansión de la especie.
Diferencias con Andalucía y el sur de Europa
Los apicultores españoles e italianos observaron que los nidos en Chipre eran de menor tamaño y que los avispones parecían algo más pequeños. Este fenómeno podría deberse a la presión constante de los apicultores, que reducen los recursos disponibles para la especie. También influye el ciclo biológico distinto: en Chipre, las reinas salen de diapausa en abril, mientras que en Málaga lo hacen ya en febrero, lo que favorece un desarrollo más temprano y poblaciones mayores en Andalucía.
A ello se suma que la abeja autóctona chipriota ha desarrollado con el tiempo comportamientos defensivos naturales, algo que todavía no ocurre con las abejas en la península ibérica, haciéndolas más vulnerables.
El avance del avispón oriental en España
Desde su primer avistamiento en Cádiz en 2019, la Vespa orientalis se ha expandido rápidamente por toda Andalucía, con especial incidencia en Cádiz, Málaga y el sur de Sevilla. En mayo de 2025 fue catalogada oficialmente como Especie Exótica Invasora en España, pero los apicultores reclaman la puesta en marcha urgente de planes de control efectivos.
El riesgo no es solo para la apicultura. La especie depreda también sobre otros insectos polinizadores, agravando la pérdida de biodiversidad. Además, sus picaduras, dolorosas y potencialmente graves para personas alérgicas, suponen un problema de salud pública. Incluso sectores como el turismo, vital en países mediterráneos, podrían resentirse ante una proliferación incontrolada de avispones en playas, restaurantes o espacios naturales.
Unión europea frente a la amenaza
Uno de los mensajes más potentes que dejó la misión fue la necesidad de una respuesta conjunta a nivel europeo. Los participantes coincidieron en que, más allá del aprendizaje técnico, lo fundamental es crear redes de colaboración entre apicultores, instituciones y entidades de investigación.
Tal como señaló uno de los asistentes: “Compartir prácticas nos da fuerza, pero lo más valioso es sentir que no estamos solos frente a un enemigo común”. Esta visión refuerza la importancia de la cooperación internacional frente a amenazas que no conocen fronteras.
Conclusión: una lección desde Chipre
El viaje concluyó con un gesto simbólico: un brindis entre apicultores chipriotas, españoles e italianos, celebrando no solo la amistad forjada, sino el compromiso compartido de trasladar estas experiencias al resto de Europa. La enseñanza es clara: solo con creatividad, perseverancia y trabajo en red los apicultores europeos podrán proteger a las abejas, a la agricultura y al medio ambiente de la Vespa orientalis.













