Agronews Castilla y León

El Grupo Operativo ANPSTAND trabaja en un estándar de calidad seminal para los centros de inseminación (CIA) de porcino de España, que permita unificar los procedimientos y criterios en inseminación artificial porcina y especificar las características mínimas que deben cumplir las dosis elaboradas.

El 47% de los centros de inseminación cuenta con sellos de calidad propios para garantizar los procedimientos de inseminación, según ha explicado Raúl Sánchez, investigador del INIA, en la jornada de divulgación del segundo periodo del GO ANPSTAD, celebrada esta mañana. El objetivo, es crear una única certificación común que garantice una serie de requisitos mínimos en las instalaciones; el manejo de los animales, o materias como la bioseguridad, el bienestar animal, la sanidad e higiene o el medio ambiente.

La unificación de criterios, en la que trabajan criadores de porcino selecto, centros de inseminación e investigadores, impactará, ha detallado Sánchez, en el 75% de las dosis de semen de porcino producidas en todo el país y el 63% de los centros de inseminación artificial reconocidos por el Ministerio de Agricultura. Esperándose después de su puesta en marcha, que estos porcentajes vayan incrementándose a medida que otros centros se adhieran al estándar.

España, referente internacional

El desarrollo tecnológico y la investigación en la inseminación artificial de porcino “ha sido un factor determinante para crear material o metodologías pioneras, que han hecho de España un referente internacional en la materia”. En este sentido, los CIA están trabajando en líneas de investigación como: la crioconservación del semen, cariotipado de los animales o en nuevas técnicas de valoración de la calidad seminal.

Solo en el año 2019 se vendieron 9,68 millones de dosis de inseminación, según los datos recogidos en la encuesta que el GO ANPSTAND ha realizado entre los centros socios de ANPS.

La inseminación artificial conlleva numerosas ventajas como un intenso control sanitario, una rápida difusión del progreso genético, la optimización del manejo reproductivo y una disminución de los costes económicos de las granjas. Los beneficios comienzan en los centros de inseminación y granjas, que incrementan su competitividad, y repercute en el desarrollo económico de las zonas rurales en las que se asientan y, por ende, al conjunto de la sociedad.

Puede visitar la página web del Grupo Operativo haciendo clic aquí.

Sección: