5 claves para prevenir la alternaria en cítricos andaluces ante un otoño de alto riesgo

Agronews Castilla y León

30 de diciembre de 2025

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La alternaria, conocida técnicamente como Alternaria alternata pv. citri y popularmente como mancha marrón del mandarino, vuelve a situarse en el centro de la atención fitosanitaria del sector citrícola andaluz. Así lo advierte el comunicado de la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía, que alerta sobre unas condiciones ambientales registradas durante el otoño de 2025 especialmente favorables para el desarrollo de esta enfermedad fúngica, con especial incidencia en determinadas variedades de mandarino y en zonas concretas del territorio andaluz.

El aviso no es menor. La alternaria es una enfermedad capaz de provocar pérdidas económicas significativas debido a la defoliación de los árboles, la caída prematura de frutos y la depreciación comercial de la cosecha. Su aparición y expansión están estrechamente ligadas a factores climáticos muy concretos, que este año se han dado de forma reiterada en varias comarcas citrícolas.

5 claves para prevenir la alternaria en cítricos andaluces ante un otoño de alto riesgo

Variedades más sensibles y contexto varietal

El comunicado de la red fitosanitaria subraya que la alternaria afecta de forma preferente a determinadas variedades de cítricos, entre las que destacan Fortune, Nova, Clemenvilla, Tangelo Minneola y Murcott. Todas ellas son mandarinos híbridos procedentes del mandarino Dancy, un origen genético que explica su elevada susceptibilidad a la mancha marrón. No obstante, se puntualiza que, a partir de algunas de estas variedades sensibles, se han desarrollado híbridos con mayor resistencia, como Safor o Nadorcott, lo que pone de relieve la importancia de la elección varietal como estrategia a medio y largo plazo frente a esta patología.

Condiciones ambientales que activan la infección

La nota de prensa señala con claridad los parámetros climáticos que favorecen el inicio de la infección. El riesgo se incrementa cuando las temperaturas se sitúan en un rango de entre 20 y 25 grados centígrados y se acumulan más de ocho horas de agua libre sobre hojas jóvenes, brotes o frutos. En este escenario, los primeros síntomas pueden aparecer en un plazo relativamente corto, de entre 24 y 72 horas desde el inicio de la infección.

Durante el otoño de 2025, estas condiciones se han registrado de forma reiterada en las principales zonas citrícolas de Andalucía. El documento destaca especialmente el caso de la provincia de Huelva, donde predominan muchas de las variedades sensibles mencionadas y donde los registros meteorológicos han sido especialmente propicios para el desarrollo del hongo.

Lluvias, temperaturas y datos clave del otoño 2025

Según detalla el comunicado, en el mes de noviembre las provincias citrícolas andaluzas acumularon en torno a los 100 litros por metro cuadrado de precipitación. A este volumen de lluvias se sumó una media de temperaturas máximas cercana a los 19 grados centígrados, un contexto que, aunque ligeramente inferior al rango óptimo, resulta suficiente para mantener activo el riesgo de infección, especialmente cuando se producen repuntes térmicos en las horas centrales del día.

Como consecuencia de este escenario, a mediados de diciembre se ha constatado en la provincia de Huelva una incidencia del 14 % de árboles con síntomas visibles de alternaria. Se trata de un dato relevante que confirma que la enfermedad no solo está presente, sino que ha encontrado condiciones adecuadas para establecerse en determinadas explotaciones.

Evolución reciente y papel del frío

El comunicado introduce, no obstante, un matiz relevante desde el punto de vista de la sanidad vegetal. Las temperaturas más frescas registradas y previstas durante el mes de diciembre parecen estar contribuyendo a frenar la aparición de nuevas infecciones y a ralentizar la evolución de las ya iniciadas. Este descenso térmico actúa como un factor limitante para el desarrollo del hongo.

Sin embargo, la red fitosanitaria insiste en que no debe bajarse la guardia. En las latitudes andaluzas, incluso en otoño e invierno, pueden alcanzarse temperaturas suaves o templadas en determinados momentos del día, lo que mantiene activo el riesgo, especialmente si coinciden con episodios de humedad elevada o lluvias persistentes.

Síntomas característicos en hojas y frutos

El comunicado describe de forma detallada los síntomas de la alternaria, información clave para una detección temprana en campo. En las hojas, la infección comienza con la aparición de pequeños puntos oscuros rodeados por un halo amarillo. Estas lesiones crecen posteriormente de forma irregular hasta alcanzar diámetros cercanos a un centímetro.

Un aspecto distintivo de esta enfermedad es que el hongo produce una toxina, lo que provoca que, en algunas lesiones, la necrosis siga el trazado de las nerviaciones de la hoja. Con el avance de la enfermedad, se produce una defoliación significativa del árbol, debilitándolo y reduciendo su capacidad productiva.

En los frutos, la alternaria se manifiesta mediante lesiones deprimidas e irregulares. Cuando el fruto aún no ha enverado, es habitual la presencia de un halo amarillo alrededor de la lesión. En fases tempranas, estas infecciones pueden provocar la caída prematura de frutos jóvenes, con el consiguiente impacto directo sobre el rendimiento final de la cosecha.

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Medidas preventivas y manejo del cultivo

Ante este escenario, la red de alerta insiste en la importancia de anticiparse a la enfermedad mediante medidas preventivas, especialmente en función de la previsión meteorológica. El comunicado señala que, si las condiciones lo aconsejan, pueden adoptarse medidas de carácter químico, siempre de forma justificada y preventiva, nunca reactiva.

Junto a ello, se recomienda aplicar una serie de medidas profilácticas de manejo agronómico. Entre ellas, destaca la necesidad de mantener los árboles correctamente podados para favorecer una buena aireación de la copa, reduciendo así los periodos de humedad sobre hojas y frutos. Asimismo, se aconseja mantener las calles y el entorno de la plantación libres de restos vegetales que puedan servir como reservorio del hongo.

Otro aspecto clave es el control del vigor del cultivo. Evitar brotaciones extemporáneas resulta fundamental, ya que los tejidos jóvenes son especialmente sensibles a los ataques de la alternaria. Un manejo equilibrado de la fertilización y del riego contribuye a reducir este riesgo.

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Uso responsable de productos fitosanitarios

En relación con los tratamientos químicos, la nota de prensa recuerda que cualquier producto fitosanitario empleado debe estar debidamente registrado y autorizado para este uso por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Además, se subraya la importancia de respetar escrupulosamente las condiciones generales y específicas de uso recogidas en la ficha de registro de cada producto, tanto en dosis como en momentos de aplicación.

Este enfoque integral, que combina vigilancia, prevención, manejo agronómico y uso responsable de fitosanitarios, se presenta como la mejor estrategia para minimizar el impacto de la alternaria en los cítricos andaluces en una campaña marcada por la inestabilidad climática.



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