Agronews Castilla y León

Como sociedad, cada vez somos más conscientes de la necesidad de apostar por las energías renovables. No sólo por su mayor sostenibilidad y su poder para luchar contra el cambio climático, sino también por representar una alternativa muy atractiva frente a la energía eléctrica y sus desproporcionados precios.

Dentro del sector de las energías verdes, en nuestro país es especialmente popular y útil la energía solar. Por nuestra latitud y nuestro clima, disfrutamos de muchas horas de sol al año, que podrían ser aprovechadas para una eficiente producción de energía. La instalación de paneles solares de autoconsumo es una opción cada vez más demandada por los consumidores, haciendo de la energía solar una sólida competidora dentro del mercado energético.

Por ello, también la energía solar como sector se ve obligada necesariamente a maximizar su eficiencia y buscar métodos para lograr ser realmente sostenible sin dejar de lado los beneficios. Una de las opciones más populares actualmente es lo que se conoce como energía agrovoltaica.

 

¿Qué es la agrovoltaica?

La energía agrovoltaica, que busca maximizar la sinergia entre energía fotovoltaica y agricultura mediante la instalación de placas solares en campos de cultivo, se posiciona como uno de los referentes del sector por su éxito para maximizar la eficiencia, los beneficios y la sostenibilidad. Consiste en utilizar la misma zona de tierra tanto para obtener tanto energía solar como productos de agricultura. Los paneles solares coexisten con los cultivos, reportándose beneficios mutuos.

Las placas solares se instalan unos 5 metros por encima del terreno en el caso de ser una instalación fija, permitiendo el trabajo de la maquinaria agrícola. Existen también instalaciones dinámicas donde los paneles se instalan sobre cables desmontables.

El uso de energía solar en zonas agrícolas favorece al autoconsumo fotovoltaico, ya que las necesidades energéticas de los cultivos se pueden sustentar fácilmente con la energía generada. La agrovoltaica también está estrechamente relacionada con el smart farming (cultivo inteligente) que persigue un mayor rendimiento a través del uso de tecnologías como la inteligencia artificial, el big data o la domótica.

Según un estudio publicado en 2019 por la revista científica Nature, si tan sólo un 1% de todas las zonas agrícolas del planeta se dedicasen simultáneamente a la producción de energía solar, sería posible compensar la demanda global de energía.

 

Ventajas y desventajas

En lo referente a las cuestiones ambientales, el principal beneficio de la agrovoltaica es la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero procedentes del sector agrícola. El doble uso del terreno para la agricultura y la producción de energía reduce la presión que estas actividades tienen sobre los ecosistemas y la biodiversidad en su entorno.

Se calcula que la electricidad generada por los paneles solares aumenta el valor económico de las explotaciones agrovoltaicas hasta en un 30%, ya que mejora la eficiencia y la productividad del terreno. Esto es especialmente notable en las zonas más cálidas, donde la sombra generada por las instalaciones solares puede proteger los cultivos y reducir la temperatura, llevando a una menor evaporación del agua de riego.

Esto es también una ventaja de tipo económico, ya que las pérdidas derivadas de la pérdida de agua de riego por evaporación son el factor económico que más suele preocupar a las explotaciones agrícolas.

Sin embargo, de esta circunstancia deriva también la principal desventaja de esta práctica, ya que la sombra de los paneles puede en algunos casos afectar a la producción agrícola de ciertos cultivos. Esto puede evitarse fácilmente optando por el cultivo de plantas más resistentes o menos dependientes de la luz solar. Pero lo cierto es que la práctica agrovoltaica puede no ser la mejor opción para todas las latitudes del planeta.