Agropoza: Así empezó el riego en Castilla y León

Agronews Castilla y León

13 de enero de 2019

riego uno

Resulta una obviedad hablar del cambio que el riego ha sufrido en las últimas décadas en los distintos cultivos. Desde el históricamente denominado “riego a manta” con el que se impulsaba el agua desde el río al surco hasta el actual riego por goteo, es mucha la tecnología implementada por las empresas para conseguir cada vez más beneficios a menor coste. En otras palabras, más rentabilidad.

Bien lo sabe la empresa Agropoza, ubicada en Cuéllar (Segovia) y que en poco más de siete años cumplirá su centenario desde que Lorenzo Poza, la primera generación de la empresa familiar, decidiese apostar por esos motores de riego tipo motobombas para abastecer a los agricultores. Después, ya en los años 30, la empresa pasó a llevar el nombre completo de Lorenzo durante más de cuatro décadas, la época de guerra y posguerra: “Era momento de ganar dinero, le dieron una licencia de taxi en 1931 con la que transportaba medicinas, alimentos o personas y conseguía con lo ganado invertir en maquinaria” Reconoce Adrían Poza, la tercera generación del negocio en la entrevista con Agronews.

Mientras seguía atendiendo a los agricultores, en 1965 se da toda una revolución en el campo de Castilla y León la introducción del aspersor que permitía aportar agua a un mayor radio de cultivo. Según cuenta Adrían, las instalaciones iniciales consistían en una serie de tubos portátiles de chapa galvanizada dispuestos en las parcelas. El agua era bombeada mediante motores de riego que extraían el agua de pozos o arroyos/ríos. Este agua era conducido mediante presión por ramales de tubos que acababan en aspersores a modo de dosificadores. La evolución del tubo galvanizado al aluminio fue muy rápida.

El desarrollo

A la misma vez la primera empresa de riego de la comunidad seguía creciendo con clientes ya no solo de Castilla y León sino de toda España -no ha lugar, dicen, a salir de las fronteras- pero con el foco productor en la localidad segoviana. Introducían además los primeros sondeos de ríos a través de las máquinas de perforación que, inicialmente podían analizar hasta 50 metros de profundidad -actualmente se puede llegar a los 200 ó 300- y se fue cambiando la técnica de riego: “Antes regábamos con diez aspersores que íbamos moviendo de un lugar a otro, ahora está todo enterrado con tubos de aluminio que pesan mucho menos que los de acero y moviendo una sola llave llegamos a más terreno” reconoce.

En los inicios de la democracia, la empresa logró la primera cobertura total en aluminio, conseguimos dejar fija todas las redes de tuberías y aspersores en la parcela del agricultor, sin necesidad de cambio o traslado de la misma durante el cultivo. Ya en los 80, llegó la especialización. Llegaron, por tanto, los PIVOTS en cultivos hortícolas y herbáceos y en los 90, los sistemas de riego por goteo para cultivos leñosos, que ayudan a que la planta esté hidratada siempre que lo necesite: “Cada uno es bueno para su cometido, ahora que se habla mucho de eficiencia energética también hay que hablar de eficiencia de riego, cómo conseguir beneficios con menor coste” aduce.

EN DOS DATOS

  • La empresa cuenta en ingeniería con una de las plantillas más jóvenes, con una media de edad de 35 años.
    
  • Está formada actualmente por 25 trabajadores.

Es más, dice que la apuesta por el regadío sobre el secano no solo ayuda a la tan comentada repoblación del medio rural, sino que también es una cuestión de futuro para la comunidad: “La modernización de regadío no es más que proporcionar una infraestructura hidráulica para abastecer a comunidades de regantes” explica. Es más, pone como ejemplo la modernización llevada a cabo en León con más de 30.000 hectáreas, o la apuesta presente y futura que se lleva en otras provincias como Soria o Palencia.

En ese punto entra en juego la tecnología, con nuevas herramientas como las que ofrecen desde sondeos de humedad hasta elementos de telecontrol para programar el riego a distancia con las que se conoce la necesidad de la planta en cada momento: “No sirve de nada desarrollar la tecnología si no conocemos las necesidades o el estado de nuestra planta” Ahora, con el foco puesto en la denominada agricultura “de precisión” se pretende dar un paso más allá e incorporar las nuevas tecnologías con el respeto al medio ambiente y el uso más racional de un agua que tiende a escasear en periodos cada vez más largos.

El futuro, según reconoce Adrián, dependerá de dos aspectos: “La normativa estatal y autonómica que marque al sector qué va a pasar ante restricciones de riego o qué tienen que hacer los regantes en periodos de sequía y los intereses particulares de los clientes que cada vez serán más exigentes y obligarán a una mayor eficiencia de riego”. Agropoza, mientras tanto, seguirá desarrollando su cometido para continuar siendo la empresa más antigua de Castilla y León en edad… y la más vanguardista en el servicio ofertado.

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