
La provincia de Teruel se ha convertido en un referente en la conservación integrada del patrimonio natural y cultural gracias a una serie de acuerdos pioneros de custodia del territorio impulsados en el marco del proyecto RECONECTA. Esta iniciativa, en la que ha participado activamente el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), ha demostrado que la colaboración voluntaria entre propietarios privados, asociaciones locales y entidades públicas es una herramienta eficaz para frenar el abandono del medio rural, preservar la biodiversidad y recuperar elementos patrimoniales ligados a los usos tradicionales del territorio.
En total, RECONECTA ha promovido tres acuerdos de custodia del territorio en distintos municipios turolenses —San Martín del Río, Mosqueruela y Fuentes de Rubielos—, todos ellos vinculados a terrenos forestales y paisajes rurales de alto valor ambiental, histórico y social. Las actuaciones desarrolladas no solo han permitido conservar ecosistemas y especies, sino también recuperar infraestructuras tradicionales, poner en valor la cultura del agua y generar nuevos recursos turísticos y educativos para los pueblos implicados.
“La custodia del territorio es clave para implicar a la sociedad en la conservación activa del territorio”, explica Luna Zabalza, técnica de investigación de CITA Teruel y coordinadora de las actuaciones del proyecto en la provincia. Esta fórmula de gestión se basa en acuerdos voluntarios entre propietarios de terrenos y entidades de custodia, con el objetivo de conservar y gestionar espacios con valores ambientales, históricos o culturales, respetando siempre la titularidad privada y fomentando la corresponsabilidad. “Cuando la gente local se implica, el territorio deja de ser un problema y vuelve a ser una oportunidad”, subraya Zabalza.
Uno de los acuerdos más singulares se ha desarrollado en San Martín del Río, donde RECONECTA ha colaborado con la asociación ACOBIJA en la recuperación de un antiguo horno tradicional de abejas. Esta construcción, levantada a comienzos del siglo XX por una familia del municipio, forma parte de un legado etnográfico cada vez más escaso en el medio rural aragonés.
La restauración del horno ha permitido darle un doble uso: por un lado, volver a producir miel de manera sostenible siguiendo métodos tradicionales; por otro, ofrecer refugio a polinizadores silvestres como abejas, abejorros y otros insectos beneficiosos. En un contexto de declive global de estas especies, la iniciativa adquiere una relevancia especial. “Recuperar elementos como este horno no solo tiene un valor simbólico o patrimonial, sino también ecológico”, destaca Zabalza. “Los polinizadores silvestres son esenciales para los ecosistemas agrarios y contribuyen directamente a mejorar la productividad de los cultivos”.
Además de la restauración física, el proyecto ha contribuido a divulgar el valor de la apicultura tradicional entre vecinos y visitantes, reforzando el vínculo entre prácticas ancestrales y conservación de la biodiversidad.
Acuerdo con ADEMA y el propietario del terreno
El segundo acuerdo de custodia se ha desarrollado en el municipio de Mosqueruela, en colaboración con la Asociación para el Desarrollo del Maestrazgo (ADEMA) y el propietario del terreno. El objetivo principal ha sido recuperar y poner en valor el Molino de las Truchas y su entorno, un enclave de gran importancia histórica, paisajística y ambiental.
Documentado desde el siglo XIV, el Molino de las Truchas es el único que se conserva de los tres que llegaron a funcionar en el río. Su sistema hidráulico, basado en acequias y cubos que canalizaban la fuerza del agua hacia las ruedas del molino, permitió durante siglos la obtención mecanizada de harina, un recurso imprescindible para la subsistencia de las comunidades locales. A día de hoy, el molino conserva su maquinaria en buen estado, lo que lo convierte en un ejemplo excepcional de patrimonio preindustrial.
Gracias a RECONECTA, se ha generado material divulgativo innovador, como un vídeo del interior del molino y una recreación virtual en 360 grados que permite comprender su funcionamiento y su importancia histórica. “Poner en valor el Molino de las Truchas y su paisaje es una manera de mantener viva la memoria del agua y de quienes dependieron de ella”, afirma Zabalza.
El enclave se sitúa dentro de la Zona Especial de Conservación (ZEC) Maestrazgo-Sierra de Gúdar, junto a la vía pecuaria Cordel de la Iglesuela o de las Truchas. Se trata de un espacio de gran riqueza ecológica, con bosques de pino silvestre y pino laricio, encinares y vegetación de ribera, donde habitan especies emblemáticas como el águila real, el buitre leonado, el búho real, el jabalí, el corzo o la cabra montés.
Las actuaciones han incluido la mejora de la señalización de la ruta, el acondicionamiento de fuentes y acequias, la creación de un pequeño jardín de plantas aromáticas para mariposas y polinizadores, y la elaboración de materiales didácticos que explican la historia del molino y su relación con el territorio.
El tercer acuerdo de custodia se desarrolla en Fuentes de Rubielos, también en colaboración con ADEMA, y se centra en la puesta en valor de un paraje de alto interés etnológico vinculado a los usos tradicionales del agua. Aunque el ámbito del acuerdo no cuenta con figuras oficiales de protección natural, conserva numerosos vestigios patrimoniales que forman parte de la identidad del municipio.
El proyecto busca crear un nuevo atractivo turístico mediante un sendero señalizado que conecta las zonas de huerta con antiguas infraestructuras hidráulicas, como balsas de riego y paredes de piedra seca. “Los acuerdos de custodia permiten conservar valores culturales que están íntimamente ligados al paisaje”, explica Zabalza. “En Fuentes de Rubielos, el agua es parte de la identidad del pueblo y de la forma en que históricamente se ha vivido el territorio”.
Entre las actuaciones previstas se incluyen la señalización del recorrido por la senda Cornao y el Camino La Venta, la restauración de muros de piedra seca utilizando técnicas tradicionales, la habilitación de una zona de merendero en la Fuente Las Picas, la mejora de los accesos, la rehabilitación de antiguas balsas de riego y la instalación de una mesa interpretativa y un mirador con vallado de seguridad.
Las acciones desarrolladas en Teruel reflejan fielmente la filosofía del proyecto RECONECTA, cuyo objetivo ha sido reconectar personas, paisajes y conocimientos para hacer posible una gestión activa del territorio forestal abandonado o infrautilizado. A través de la custodia del territorio, el proyecto ha demostrado que es posible generar alianzas duraderas entre propietarios, entidades locales y ciudadanía para revitalizar el medio rural.
“Cuando colaboran entidades locales, propietarios y ciudadanía, el territorio vuelve a tener futuro. Esa es la esencia de la custodia y del trabajo de RECONECTA”, concluye Luna Zabalza.
RECONECTA finalizó en diciembre de 2025 tras dos años de trabajo. Ha estado coordinado por la Asociación Forestal de Soria (ASFOSO), en colaboración con la Fundación Global Nature, el CITA y el Ayuntamiento de Cuenca a través del proyecto Urban Forest Innovation Lab (UFIL). La iniciativa ha contado con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea a través del programa NextGenerationEU.
La experiencia desarrollada en Teruel se presenta ahora como un ejemplo replicable para otros territorios rurales que buscan conservar su patrimonio, proteger la naturaleza y generar nuevas oportunidades de desarrollo sostenible desde la implicación local.








