
ASAJA Castilla y León ha informado de la reciente publicación en el Boletín Oficial del Estado publica la orden que regula para el ejercicio 2026 el método de estimación objetiva del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y el régimen especial simplificado del IVA. La principal novedad es, precisamente, la ausencia de cambios estructurales: se prorroga el sistema de módulos, se mantienen sus límites de facturación, y continúa vigente la reducción general del 5% sobre el rendimiento neto de módulos aplicable a todos los contribuyentes incluidos en este método.
A partir de esta confirmación, se abre un escenario de continuidad para miles de autónomos, especialmente del sector agrario, que dependen de este régimen simplificado para una gestión fiscal más estable y previsiva. No obstante, el comunicado de prensa de la organización agraria se señalan ajustes relevantes en los índices de módulos de algunas actividades agrícolas y ganaderas, que condicionarán la tributación real de 2026.
Reducciones en ganadería: ajustes por crisis sectoriales
El comunicado de prensa de ASAJA Castilla y León afirma que se introducen reducciones específicas para determinadas actividades ganaderas dentro del régimen especial simplificado del IVA. Concretamente, se ven afectadas las actividades relacionadas con servicios de cría, guarda y engorde de aves, así como la apicultura.
La orden establece que los porcentajes para calcular las cuotas devengadas en 2026 por operaciones corrientes serán:
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0,06625 para servicios de cría, guarda y engorde de aves.
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0,070 para apicultura.
Estos porcentajes sustituyen a los recogidos en el Anexo I general, que son 0,09375 y 0,10, respectivamente. Es decir, se aplican reducciones significativas, en torno al 29% y 30% respecto a los valores estándar. El comunicado de prensa asegura además que estos niveles rebajados se fijan de forma análoga a los ya aplicados en 2025, consolidando así una línea de apoyo continuado ante las dificultades de estos subsectores.
En la práctica, estas reducciones implican una menor carga fiscal para actividades altamente afectadas por los costes de producción, la volatilidad del mercado y, en el caso de la apicultura, el impacto del clima y la reducción de floraciones. Mantener índices reducidos supone un alivio directo para la liquidez de estas explotaciones.
Reducciones en agricultura: continuidad en tres actividades clave
También se mantiene en 2026 la reducción de índices de rendimiento neto para varias actividades agrícolas consideradas especialmente sensibles: tabaco, uva de mesa y flor cortada.
Los nuevos índices para 2026 quedan así:
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Cultivo de tabaco: índice 0,26, frente al 0,37 general.
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Uva de mesa: índice 0,32, frente al 0,42 general.
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Flor cortada (flores y plantas ornamentales): índice 0,32, frente al 0,37 original.
Estos ajustes reflejan una reducción de entre el 13% y el 30% respecto a los valores ordinarios. La continuidad de estas reducciones apunta a que estos cultivos siguen enfrentando condiciones de mercado, climáticas o estructurales que justifican un tratamiento fiscal diferenciado. Sectores como el tabaco, sometido a fuertes presiones regulatorias y de mercado, o la uva de mesa, con importantes costes de producción y retos de competencia internacional, encuentran en estos índices una herramienta para mejorar su margen económico.
Mantenimiento del sistema de módulos y sus límites: una decisión clave para el campo
La prórroga del sistema de módulos es la medida de mayor impacto general aseveran desde ASAJA Castilla y León . Así, en la citada nota de prensa, los técnicos de la organización agraria, aseveran que durante todo 2026:
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Se mantiene el método de estimación objetiva para IRPF.
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Se conserva el régimen especial simplificado de IVA.
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Continúan vigentes los límites de facturación actualmente establecidos.
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Se preserva la reducción del 5% sobre el rendimiento neto de módulos aplicable a todos los contribuyentes acogidos al sistema.
Esta continuidad es especialmente relevante para agricultores y ganaderos, que suelen tener estructuras administrativas reducidas y necesitan previsibilidad fiscal. La alternativa —pasar a estimación directa— implicaría para muchos un aumento notable de carga contable y, en muchos casos, una tributación mayor.
El mantenimiento de los límites evita además que explotaciones con incrementos moderados de ingresos —frecuentemente debidos a la inflación más que a un aumento real de volumen— se vean expulsadas del sistema.
Renuncia a módulos para 2026: plazos y consecuencias
ASAJA Castilla y León asegura que los autónomos que deseen renunciar al sistema de módulos para el ejercicio 2026 podrán hacerlo entre el 12 y el 31 de diciembre de 2025. El plazo es corto y requiere decisión rápida, ya que renunciar implica pasar a un sistema más complejo:
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Estimación directa simplificada o normal en IRPF.
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Régimen general de IVA, con obligación de llevar libros de facturas emitidas y recibidas.
Esta ventana es especialmente relevante para autónomos cuyas circunstancias económicas hayan cambiado: incrementos de actividad, necesidad de justificar más gastos, obras relevantes, inversiones amortizables o entrada en nuevos mercados. Cambiar de sistema puede resultar beneficioso para explotaciones con costes elevados o margen estrecho, aunque suponga más burocracia.
En sentido inverso, quienes permanezcan en módulos durante 2026 disfrutarán de una tributación previsible, reducciones mantenidas y una gestión simplificada.
Impacto económico en el sector agrario para 2026
Analizando las medidas en conjunto, puede afirmarse que 2026 será un año de continuidad fiscal para las explotaciones agrarias españolas, con varias líneas claras:
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Estabilidad tributaria general: mantener módulos y límites es una señal de tranquilidad administrativa.
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Apoyo a sectores en crisis: aves y apicultura reciben reducciones significativas en IVA.
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Protección a cultivos vulnerables: uva de mesa, flores y tabaco mantienen índices reducidos que ayudan a sostener rentabilidad.
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Flexibilidad para el autónomo: el plazo de renuncia ofrece la posibilidad de revisar la estrategia fiscal sin penalizaciones.
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Efecto directo sobre la liquidez: las reducciones aplicadas alivian la presión fiscal en sectores cuyos márgenes se han visto comprometidos en los últimos años.
Estas medidas, aunque técnicas, tienen repercusiones reales en la economía agraria, donde variaciones de décimas en los coeficientes pueden determinar la viabilidad de campañas completas.
Conclusión
El comunicado de prensa de ASAJA Castilla y León asegura que el Gobierno opta por la estabilidad fiscal para el sector agrario y para el conjunto de autónomos tributantes en módulos durante 2026. Se mantiene un marco previsible, apoyado por reducciones específicas y por la prórroga de beneficios que han demostrado aliviar la presión económica en sectores estratégicos. Para agricultores y ganaderos, el ejercicio 2026 se presenta como un año en el que la tributación se mantendrá relativamente constante, permitiendo concentrar esfuerzos en la producción, la gestión y la adaptación a un entorno de costes y mercados que sigue siendo exigente.











