Desde el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León se han publicado, recientemente, una serie de recomendaciones sobre el cultivo el maíz en la región.

Además, se han presentado los “Resultados de la red de ensayos de variedades de maíz en Castilla y León, Campaña 2018” que se pueden descargar "pinchando" en el siguiente enlace:  articulo_maiz_2018_versiom_final.doc

Hay que tener en cuenta, afirman en la nota, que el maíz es un cultivo que se desarrolla en un periodo relativamente corto de tiempo, por lo que cualquier error o práctica inadecuada que se realice influye de manera notable en el rendimiento final, en vista de lo cual parece aconsejable dar algunas recomendaciones que pueden ser de interés.

1º.- Elegir el ciclo adecuado a cada zona, si se retrasa la siembra, el ciclo debe ser más corto. También si sabemos que por problemas de falta de agua vamos a poder regar menos, utilizar ciclos más cortos.

2º.- Preparar correctamente el lecho de siembra, si el suelo no está bien preparado para que las raíces se puedan desarrollar adecuadamente y aprovechen el agua y el abono, la semilla no podrá desarrollar todo su potencial. Las raíces del maíz se desarrollan en un mes, no como los cereales que tienen todo el invierno para colonizar el suelo, si el suelo no está bien preparado tendremos menos rendimiento.

3º.- Una mala preparación del suelo, sobre todo si no está homogéneo, ocasiona una heterogeneidad en la nascencia de las plantas, por lo que unas nacerán antes que otras, provocando sombreados de las más desarrolladas sobre las menos desarrolladas.

4º.- La velocidad de siembra debe ser de 4-5 km/h, a más velocidad es imposible que todas las semillas se coloquen a la misma distancia y a la misma profundidad.

5º.- Las variedades actuales permiten densidades de siembra superiores a las 80.000 a 90.000 plantas por hectárea.

6º.- La primera hoja, que es redondeada, marca la salud. Si se seca o presenta un mal estado, es que hay problemas.

7º.- En siembra directa, usar variedades con mayor tolerancia a la nascencia en bajas temperaturas. Esto suelos tienen menor capacidad de acumular calor.

8º.- En siembra directa, vigilar que no se crea suela de labor o que el suelo pueda impedir el correcto desarrollo de la raíz.

9º.- Si es posible, realizar un análisis de suelo en el que se incluya la textura. Conocer las características del suelo nos facilitará el realizar un abonado correcto y el conocimiento de las carencias, especialmente de microelementos, que podemos tener. Tener información sobre la textura, nos permitirá ajustar la profundidad de siembra. En suelos arcillosos no sobrepasar los 2 cm de profundidad de siembra y en arenosos de 5 a 6 cm. Si el suelo está húmedo, la profundidad de siembra debe ser algo menor.

10º.- En suelos arcillosos, si llueve, una vez realizada la siembra, y después hace calor sin que la planta haya llegado a dos hojas, se crea una costra que impide el correcto crecimiento, esa costra habría que romperla, si ya tuviera dos hojas la planta crecería sin problemas.

11º.- Para realizar el abonado correctamente hay que saber las necesidades según la producción esperada, así en Castilla y León, para una producción media de 10 tm/ha, las cantidades recomendadas serían 140 unidades de N, 60 unidades de P, 40 unidades de K,. Si la producción media esperada es de 15 tm/ha, las cantidades recomendadas serían 210 unidades de N, 90 unidades de P, 60 unidades de K. Si en la rotación se pone maíz, sobre maíz y se incorporan al suelo el tallo y las hojas picadas, hay que tener en cuenta que ya se está aportando una buena cantidad de N y de K.

12º.- Debido a la poca movilidad del fósforo, hay que procurar incorporarlo lo más cercano a la semilla, si no es así podemos tener problemas de absorción.

13º.- Saber que la planta utiliza la mayor parte del nitrógeno en el periodo que va desde 15 días antes de la floración y 21 días después de la misma.

14º.- A más calor, mayor demanda de agua y nitrógeno.

15º.- Tener cuidado con el abonado de cobertera de no quemar las hojas si se echa a una altura alta, procurar echarlo en la parte baja. Si ha tocado las hojas, regar inmediatamente.

16º.- Importante conocer el pH y las necesidades de microelementos como zinc, manganeso y magnesio.

17º.- En suelos de pH elevado y poca materia orgánica, es muy probable que haya carencia de fósforo y magnesio.

18º.- Los riegos no deberían superar los 6.000 m3/ha, evitando los encharcamientos, pues la raíces necesitan airearse.

19º.- Tener en cuenta la textura del suelo, no sólo por la profundidad de siembra, sino también por los riegos. En suelos arenosos, riegos más frecuentes.

20º.- El periodo clave del maíz es la floración, en ese periodo no debe tener carencia de agua, ni que se produzca estrés hídrico.

21º.- Cada día de déficit hídrico, la producción disminuye un 6%.

22º.- Se debe estar lo más cerca posible de la capacidad de campo, ya que al regarse aprovecha toda el agua que se echa.

23º.- Para zonas húmedas, donde el secado del grano es más lento, se recomiendan variedades con forma de grano alargado y fino, que facilita la pérdida de humedad.

24º.- Es importante cosechar pronto si podemos tener problemas con las micotoxinas.

25º.- Para evitar problemas de micotoxinas es importante que la planta no haya sufrido estrés hídrico y cosechar de una forma más lenta, que impida la rotura de granos, más susceptibles a la aparición de micotoxinas.

 

Autores:

     Gabriel Villamayor Simón 

     Nieves Aparicio Gutiérrez                      

Supervisores de ensayos:

     Rosa María Fernández de la Fuente

     José Clementino Prieto González

     José Ramón Valles Rodríguez

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