
Destaca especialmente el caso de Cataluña, que ha pasado de registrar 2.176 explotaciones en 2014 a 1.102 en 2014, lo que supone que han cerrado prácticamente la mitad de las instalaciones. En general, descienden las explotaciones en prácticamente todas las comunidades, a excepción de Andalucía (donde se registran 127 explotaciones más con un incremento año a año) y Extremadura, que pasa de tener 102 a 206 explotaciones, con lo que duplica su número.
Las explotaciones que continúan funcionando lo hacen con un mayor volumen de animales. Y es que se ha pasado de una cabaña de 5.439.497 conejos en junio de 2007 a 6.280.625 en abril de 2014, según datos del REGA. Esos datos se explican principalmente por el fortísimo incremento del censo en Galicia, que pasó de 77.863 conejos en 2007 a 1.191.410 en 2014. El resto de comunidades tiene un comportamiento irregular. Así como en Aragón crece el censo en 465.923 animales, en Cataluña hubo un descenso de 300.000 animales.
En cuanto a Castilla y León ha pasado de 324 a 294 entre 2007 y 2014 lo que presenta un descenso del 8,2 por ciento.
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