• La Asociación de Comarcas Mineras ACOM cree que el futuro es negativo después del fin de las ayudas al sector en 2019.

16 por ciento. Es lo que representa la minería y energía en el Producto Interior Bruto de España. Un tanto por ciento importante que, sin embargo, va a la baja. Después de que se conociese que en 2019 concluirán las ayudas nacionales que se puedan dar a las centrales térmicas que no se adapten a los nuevos requisitos que impone Bruselas, las minas y sobre todo las que extraen el carbón, y que representan un importante porcentaje en Castilla y León, ven con incertidumbre el futuro.

 

Así lo cree la Asociación de Comarcas Mineras ACOM: “El futuro tiene pendiente como principal fecha el fin del Plan del Carbón en diciembre de este año que tendrán que devolver las ayudas concedidas en los últimos años -más de 400 millones de euros se estima- y que abocaría al cierre de muchas empresas” reconoce Alider Presa, su presidente en una entrevista para Europunto de Vista, el programa de actualidad europea en esRadio.

 

Considera que los territorios mineros de Asturias, León y Palencia podrán ver afectada aún más su vida rural y llevarán a la despoblación después de que el monocultivo se acabe: “los territorios no están preparados porque no se ha generado un nuevo tejido industrial, por lo que daría pie a su desaparición”. Reconoce aún así que se avanza hacia una “producción energética encaminada a las renovables” pero lo que piden desde las cuencas mineras es que ese tiempo sea lo más amplio posible, unos diez o quince años de ampliación de ayudas para adaptar la maquinaria que se implantará en las térmicas y que permitan capturar Dióxido de Carbono.

 

Versión que también está pendiente por ver desde la administración pública a la espera del Real Decreto que se presentará en próximas semanas. De momento se solicita desde la Dirección de Minas del gobierno central que, según sus cálculos, permitiría una participación del carbón en el conjunto del sistema que ayudaría a la supervivencia de algunas minas con futuro y sin ayudas hasta la sustitución de este material por las renovables desde el año 2022.

 

 

Genera miles de puestos de trabajo

Sea como fuere, el presidente de ACOM considera que sí ha habido tiempo de adaptación porque la fecha sabía que antes o después llegaría pero asegura que la carga que aún soporta el carbón en el mix energético nacional “es importante”; eso sí, con una excepción: “Pedimos que se consuma carbón de una forma más limpia pero sobre todo que lo que se queme es que sea autóctono, español, de poco nos puede servir si es de otros lugares”. En estos momentos Presa reconoce que se quema “muy poco” apenas el uno por ciento en las centrales y muy lejos del cuatro por ciento que se solicitó en la última mesa de negociación del plan para conseguir mantener con vida una actividad que da en provincias como León, Palencia o Zamora cerca de 2.500 puestos de trabajo directos y casi 10.000 indirectos.

 

Las centrales térmicas como la de Velilla parece que tienen la sentencia de cierre encima de la mesa, pero hay otras cuyo futuro aún está pendiente de un hilo: “Todo depende del real decreto con rango de Ley que sacará el Gobierno y que condicionará que una central térmica pueda cerrar un gobierno de un país, debe velar porque el cierre se haga de una manera ordenada porque es un sector muy delicado porque una importante del sector energético como es el gas proviene de países muy inestables a nivel político y en cualquier momento podemos depender de nuestra energía”. Es más, cree que se necesita una reserva estratégica que permita tener un mineral autóctono en posible uso ante una posible eventualidad. De momento, el futuro pinta negro.

 

 

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