Diego Villacorta - Agronews CyL
  • La empresa nació en el año 2010 y en este momento trabajan en la línea de un nuevo producto que espera ver la luz a mediados del próximo año. Hablamos con Eduardo Gascón, uno de los socios.
No es fácil innovar. Menos aún cuando hay que hacerlo con recursos propios. Eso lo conoce bien Eduardo Gascón, uno de los tres socios que forman la cooperativa Hortigovia dedicada a  tejer la horticultura con las últimas innovaciones técnicas desde el año 2010.
 
El negocio ubicado en la localidad segoviana de Gomezserracín, ha abierto a Agronews sus puertas  para explicar su proceso de producción y transformación, el de las hortalizas, con el  que han conseguido crecer y llegar a comercializar a distintos puntos de España: “Decidimos crear Hortigovia cuando se dio la opción de trabajar para una de las cooperativas más importantes de Alicante, ya que nosotros cultivábamos en una época del año en la que no lo hacían ellos” explican desde Hortigovia.
 
Así, juntaron cuatro perspectivas diferentes, cuatro formas de trabajar  que permitieron aunar proyectos en sus instalaciones que pasaron de los 2.000 a los 5.000 metros cuadrados y que  impulsaron la producción y transformación de hortalizas después de duplicar las lavadoras de puerros, un tren de lavado de zanahoria y, a pie de tierra, la mejora de maquinaria con la introducción de cosechadoras propulsadas o tractores oruga que les permiten cultivar además patatas, nabos, remolacha de mesa o chirivías.

EN DOS DATOS

  • Facturan anualmente 4,5 a 5 millones de euros.
  • En el almacén pueden llegar a trabajar un centenar personas.

 

Allí se realiza un seguimiento a nuestros cultivos, desde que reciben  la semilla y la planta hasta la distribución final de los productos, asegurando en todo momento su trazabilidad y calidad.  Realizan asimismo la planificación de los cultivos en base a las exigencias del mercado, atendiendo principalmente a los estándares de calidad que nos son exigidos y optimizando los  rendimientos y la rentabilidad de la producción.
 
Desde la empresa reconocen que cuidan especialmente los planes de abonado atendiendo a los resultados de análisis periódicos que se realizan durante la campaña para evaluar las necesidades del cultivo en cada estado de desarrollo y un seguimiento de los riegos a través de un equipo de sondas con sensores de humedad que registran estos parámetros del suelo.
 
Pero, más allá de los 14 millones de kilogramos de hortalizas como puerros o zanahorias que pueden llegar a trabajar o pasar por su tren de lavado en sus instalaciones, Hortigovia tiene el ojo puesto en la  investigación. Uno de los proyectos en los que trabajan en la actualidad es conseguir acabar con la psila del puerro, una de las plagas que consigue desintegrar este producto cuando,  teóricamente, muestra un aspecto óptimo de sazón: “Creemos que es vector de un fitoplasma y lo intentamos investigar en el laboratorio de sanidad vegetal que existía en Segovia, pero un a vez que se cerró, no pudimos dar con ello” explican.
 
Ahora intentan dar con los vectores que ayuden a conocer en qué momento puede atacar la plaga -algo que se desconoce- e intentan ayudar a darlo a conocer en Asoprofit, asociación que aúna a agricultores de Valladolid, Segovia y Ávila y que continúa la labor de búsqueda de soluciones para combatir la psila del puerro.
 

Trabajo con drones

Además, en el campo de la tecnología, trabajan con drones para realizar una radiografía a vista de pájaro del estado de sanidad, hídrico y nutricional de sus parcelas a través de la  realización de vuelos con drones, los cuales  ofrecen imágenes que pueden evaluar de forma paralela a la observación en terreno para poder generar modelos, que les sirvan en el  futuro, para la prevención y el rápido diagnóstico de posibles daños en las parcelas y mejor aprovechamiento hídrico.
 

"Podemos llegar a gastarnos 30.000 euros en innovación sin ayudas"

De cara al futuro, Hortigovia tiene previsto conseguir la norma IFS  -ya tienen la certificación Global CAP- incorporar máquinas de última generación o trabajar en un “proyecto innovador” del  que no nos ha querido dar más detalles pero que espera que esté listo “para mediados del año que viene”. 
 
 
La empresa cree que, a pesar de todos los esfuerzos en desarrollarse, es complicado apostar por la innovación sin ayudas: “Las ayudas al final son subvenciones, sería mejor  que diesen préstamos a interés cero, sin objetivos, pero con un proyecto que innove porque ahora todo lo que conseguimos lo hacemos con fondos propios y poniendo nuestras parcelas  de trabajo, podemos llegar a gastarnos 30.000 euros en este campo” concluyen. Ahora solo queda que todo el proyecto tenga su recompensa. La semilla está puesta.

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