La empresa Eurofrits niega la acusación de estafa alimentaria, así como la detención de sus trabajadores, tras la información facilitada esta mañana por la Guardia Civil en relación con el desmantelamiento de un fraude de alcance nacional originado en la planta de transformación de productos cárnicos ubicada en Burgos. La Benemérita les acusa de comercializar productos de baja calidad, elaborados con carne de porcino y componentes alimenticios como grasas y soja, cuando estaban etiquetados como carne de vacuno.

En nota de prensa, Eurofrits ha desmentido estas acusaciones, asegurando en primer lugar que “es completamente falso” que, “a día de hoy”, se haya detenido o puesto a disposición judicial “por los presuntos delitos de estafa y contra los derechos de los consumidores” a personal de la empresa. Se reconoce que existe un procedimiento judicial abierto, con el que están colaborando “de forma totalmente transparente” y al que han facilitado toda la información requerida, pero ninguna sentencia judicial que acredite un delito de fraude o estafa con Eurofrits como implicada.

El caso partiría de la denuncia de un exempleado despedido por estafa

Del mismo modo, Eurofrits reconoce un “defecto en el etiquetado” de sus productos, pero este habría sido subsanado en diciembre de 2015, y “en ningún caso ha existido riesgo para la salud pública como ha quedado constatado por las autoridades oficiales”, han apuntado. Tampoco se ha producido un fraude económico, puesto que el precio siempre ha estado acorde al contenido del producto, y a día de hoy “todos los etiquetados de todos los productos se ajustan de forma rigurosa a la normativa y son totalmente correctos y transparentes”.

Además, los productos de Eurofrits “están certificados por entidades independientes”, han recordado. La firma explica en su nota de prensa que el origen del proceso judicial abierto corresponde a una denuncia de un exempleado, “que fue despedido de forma procedente por una estafa reconocida por el mismo en sede judicial”, y contra el que además hay interpuestas sendas querellas. Desde Guardia Civil afirman haber constatado que, al menos desde 2002, los productos etiquetados como carne de vacuno contenía menos del 25 por ciento de esa carne.

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