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El Tribunal de Cuentas de la Unión Europea ha publicado en el día de ayer, 1 de julio, un interesante y duro informe en el asegura que "no ha quedado demostrada claramente la repercusión del apoyo a la inversión y la promoción en la competitividad del sector vitivinícola", poniendo en duda la necesidad de dicho programa, la selección de los beneficiarios o la justificación de los gastos provinientes del mismo.
 
En un conciso alegato bajo el título " ¿Se ha gestionado bien el apoyo de la UE a la inversión y promoción del sector vitivinícola y se han demostrado sus resultados en la competitividad de los vinos de la Unión?" este organismo de control realiza un repaso de la situación de este tipo de respaldos y apoyos que no considera necesarios para este sector.
 
En primer lugar, con relación a la medida de inversión que consiste en ayudas concedidas a inversiones tangibles o intangibles en instalaciones de transformación, infraestructura vitivinícola y comercialización del vino con el objetivo de mejorar los resultados globales de la empresa, desde el Tribunal de Cuentas se considera que no se justifica este tipo de ayudas al entender que ya existe un apoyo similar dentro de las políticas de desarrollo rural, recomendándose desde el citado organismo un mayor control de los proyectos presentados por parte de la Comisión y los Estados Miembros, especialmente en lo que se refiere a la justificación de los gastos objetos de la misma.
 
Junto a esto, el informe cuestiona igualmente el papel de las ayudas a la promoción de vinos de la UE pues suelen emplearse para consolidar mercados y no para captar otros nuevos o recuperar los antiguos. Además, las estadísticas ponen en evidencia que, aunque se han incrementado las exportaciones en términos absolutos, los vinos de la Unión Europea han perdido cuota de mercado en los principales terceros países objetivo de las acciones de promoción y que han aumentado asimismo las exportaciones de vinos no subvencionables. 
 
Desde el Tribunal de Cuentas, además, se critica el fuerte incremento del presupuesto de esta medida para el próximo periodo financiero, pues de los 522 millones de euros gastados en esta línea de actuación entre 2009 y 2013 se va a pasar a los 1.156 que se han presupuestado para el periodo de programación 2014 - 2018.  Habida cuenta de la dificultad de gastar, aseguran desde esta entidad de control, el presupuesto fijado inicialmente para acciones de promoción, existe el riesgo de que la cuantía establecida para  período 2014-2018 se haya fijado en un nivel demasiado alto, poniendo así en peligro la aplicación de los "principios de buena gestión financiera".
 
Tras estas observaciones el Tribunal de Cuentas realiza las siguientes recomendaciones:
  • En relación a la medida de inversión pide "racionalizarlas", valorando si son necesarias realmente para el sector, planteando la necesidad de un mayor control de las mismas con una evaluación sistemática de los costes del proyectos y de la solidez financiera del solicitante.
  • En cuanto a las líneas de ayudas de promoción, desde el el organismos de control proponen que la reglamentación aplicable debería restringir la posibilidad de que un beneficiario individual presente en cada período de programación un programa de promoción destinado a los mismos países. Junto a esto, se debe facilitar más el acceso de las PYMES y con el fin de minimizar el riesgo de efecto de peso muerto (respaldar inversiones que se habrían realizado igual sin el respaldo de los fondos llegados de Bruselas), la Comisión debería garantizar que los Estados miembros exigen en sus procedimientos de selección que los beneficiarios demuestren claramente su necesidad de apoyo de la UE, y que el presupuesto de la Unión no financia costes operativos ordinarios, tratando de garantizar, además, que todas las ayudas a la promoción con acciones específicas y documentadas convenientemente. 

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