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Gran expectación en la jornada celebrada en Antequera sobre el cultivo del almendro organizada por Asaja Málaga. Más de 250 personas relacionadas con el sector de la almendra asistieron al evento desde Murcia, Almería, Granada, Málaga, Sevilla y Albacete, entre otras provincias, lo que pone de manifiesto el interés que despierta este cultivo. 

La jornada se abrió con la ponencia sobre técnicas en las nuevas plantaciones de almendro a cargo de Raúl García Andrés, técnico de viveros VIPESA-Nurfruits. Seguidamente Xavier Mirnau Prim del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Cataluña (IRTA) expuso cuáles son las tendencias en el cultivo de la almendra. Los aspectos relacionados con la comercialización se abordaron por Juan Carlos Gallego Rodríguez, gerente de la cooperativa malagueña Almendrera del Sur, que cuenta con más de 4.000 socios. Por último Javier Martín Taillefer, gerente de banca de empresas de Cajamar, presentó las líneas de apoyo que la entidad financiera ha desarrollado específicamente para responder a las necesidades del cultivo del almendro. Por último, una animada mesa redonda, moderada por Benjamín Faulí Perpiñá, secretario general de Asaja-Málaga, en la que se abordaron cuestiones sobre producción ecológica o la necesidad de formación para el manejo de las nuevas plantaciones, cerró las jornadas. 

En los últimos años el sector de la almendra está viviendo un “boom” como muestran los millones de plantones vendidos y la larga lista de espera para conseguir material para nuevas plantaciones. Los principales viveros están gestionando pedidos para 2017. Están surgiendo nuevas plantaciones en Cataluña, Aragón, Andalucía y Castilla-La Mancha, entre otras comunidades, tanto en zonas de tradición en el cultivo del almendro como en nuevas zonas, desplazando a otros frutales como los cítricos de la Vega del Guadalquivir en Sevilla. La clave han sido las elevadas cotizaciones que tiene actualmente la almendra (hasta 9€/kg de pepita) originadas por un desequilibrio entre la oferta y la demanda a nivel mundial, que parece se mantendrá a medio plazo. Esta situación se ha visto acompañada de la disponibilidad de zonas de regadío para el cultivo, lo que incrementa notablemente los rendimientos, y la introducción de nuevo material vegetal, más productivo y adaptado a climas más fríos. Otras bondades del cultivo que también han contribuido a su desarrollo son su versatilidad en cuanto a dotaciones de riego, las posibilidades de mecanización y su buena conservación, que permite almacenar el producto por largo tiempo, lo que facilita un más fácil gestión de la comercialización.

Estados Unidos es de largo el primer productor mundial con alrededor de un millón de toneladas anuales, un 80 % del total de la producción. Le sigue en segundo lugar Australia con unas ochenta mil, y España con unas cincuenta mil toneladas ocupa la tercera posición. En cuanto a rendimientos hay notables diferencias entre el modelo americano o australiano, basado en grandes explotaciones intensivas en regadío (2.000 y 3.000 Kg/ha), y el nacional (100-150 kg/ha) principalmente un secano marginal. 

Sin embargo, en las nuevas plantaciones españolas está cambiando el concepto y se está considerando al almendro como a cualquier otro frutal y no como un cultivo marginal relegado a las peores condiciones de suelo y agua. A la hora de realizar el diseño de la plantación se cuenta, como hemos dicho, con nuevas variedades seleccionadas por su floración tardía, autofertilidad, alta capacidad productiva, calidad de fruto, vigor, facilidad de formación y tolerancia a heladas, sequía, plagas, enfermedades y otras condiciones adversas. En España hay actualmente tres programas de mejora genética para la obtención de nuevas variedades de almendro. Las más conocidas son ‘Soleta’ y ‘Belona’ (CITA de Aragón), ‘Vayro’ y ‘Marinada’ (IRTA de Cataluña) y ‘Marta’ y ‘Penta’ (CEBAS de Murcia). 

Las densidades de plantación también están cambiando. El regadío permite plantaciones más intensivas (300-400 árboles por hectárea) frente a las condiciones de secano (hasta 200 árboles por hectárea en los más frescos). El sistema de recolección condiciona también los marcos de plantación. Se están estudiando plantaciones superintensivas (2.500-3.000 árboles por hectárea) con patrones enanizantes buscando una más rápida entrada en producción, mayores rendimientos y alto grado de mecanización, aún sin resultados concluyentes, ya que las primeras plantaciones son aún muy jóvenes. En regadío la satisfacción plena de las necesidades del cultivo implica dotaciones de entre 5.000 y 6.000 m3/ha, con rendimientos por encima de los 2.500 kg de pepita por hectárea. Dicha cantidad de agua no está disponible en muchas zonas de cultivo, sin embargo el almendro responde favorablemente a situaciones intermedias con 2.000-3.000 m3/ha, repartiendo el déficit hídrico de forma controlada, con rendimientos entre los 1.500 y 2.000 kg de pepita por hectárea. En los nuevos modelos productivos la tendencia es a poda mínima y es muy conveniente la introducción de colmenas para mejorar los rendimientos, aunque las variedades sean autofértiles, ya que con abejas la polinización es más eficiente. Además la presión de plagas y enfermedades (antracnosis, xantomonas, mancha ocre,…) será mayor en los sistemas intensivos en regadío, así como las necesidades de fertilizantes. Por ello habrá que dar los tratamientos fitosanitarios necesarios y aportar los nutrientes requeridos para estos rendimientos. El mensaje es “el almendro como un frutal”. 

Actualmente podemos considerar que el almendro es uno de los cultivos más rentables con unas perspectivas de futuro muy interesantes. Precios de 5-6 €/kg de pepita se antojan factibles a medio plazo. No es de esperar un fuerte incremento en la producción americana ni australiana por diversos condicionantes (disponibilidad de suelo, sequía). En estas condiciones, si se duplicara la producción española de almendras en los próximos años, apenas se alcanzaría el 10% del total de la producción mundial, por lo que hay recorrido. Además somos unos fuertes importadores, y solo el abastecimiento del mercado interno cubriría dicho incremento.

También, hay mucho margen para el consumo, aún muy bajo en muchas zonas, avalado por las propiedades saludables de este fruto seco (grasas cardiosaludables, vitaminas, proteínas, fibra, minerales, antioxidantes) y las múltiples formas de consumo procesado y transformado (enteras, en láminas, en tiras, en cubos, harinas, pastas, aceites, leches vegetales).

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