Diego Villacorta - Agronews CyL
  • ​Situada en el Campo de Cuéllar (Segovia)  la cooperativa se dedica desde hace casi 20 años a la producción de ecológico que cada vez tiene más aceptación entre los consumidores de frutas y hortalizas.

Parece casi una obviedad decir que los productos ecológicos cuentan con una mayor demanda por parte de clientes que deciden apostar por un producto de calidad que no cuente con componentes químicos extra durante su producción.Solo en el último año las hectáreas en la provincia de Segovia -la primera a nivel regional en este sector- han incrementado hasta un 5 por ciento.

 

Entre los sectores destacan, principalmente, los tubérculos , las hortalizas o, en ganadería, las aves de corral. En los dos primeros aspectos se centra la actividad de Ecoeduco, empresa que nació en 1999 en el Campo de Cuéllar, en plena comarca del Carracillo, con el objetivo de ofrecer a “cualquier cliente” productos ecológicos que van desde el tomate, hasta la patata, el puerro, la remolacha o la cebolla, pasando por las chirivías y el ajo.

 

EN UN DATO

  • Actualmente se producen unas 2.500 toneladas anuales. Este año se espera llegar a las 3.500 y en 2020 el objetivo pasa por la producción de 5.000​​.

De eso sabe mucho Albano Sastre, responsable de la cooperativa que junto a su hermano José María llevan el negocio familiar desde que este nació como un proyecto que pasó de abuelos a padres hasta que llegó a sus manos. Un trabajo en el que las manos, y la tierra son fundamentales: “Nuestra filosofía es comercializar como una huerta pero, a nivel productivo, a mayor escala” explica. Así lo hacen en las dos hectáreas y media de terreno de las cuales 200 se dedican a ecológico.

 

Ahora son 40 personas trabajando para ofrecer unos productos que, según reconoce Sastre, han tenido desde hace siete años una mayor aceptación: “procuramos, principalmente, mantener los estándares de calidad, midiendo azúcares, los clientes son igual de exigentes aunque tienen un plus porque los productos ecológicos tienen una mayor expectativa de que el sabor sea mejor”. El sabor, matiza, se consigue en “cadenas cortas” de producción y por eso la producción aunque incremente debe medirse bien para evitar que pierda su esencia.

 

 

Los precios de los productos

El otro aspecto que suele salir a relucir cada vez que se charla sobre los productos ecológicos es el precio. Algunos productores reconocen que el principal hándicap lo encuentran en la distribución que es la que “encarece” aunque Albano es muy claro y no comparte esta afirmación: “el producto es más caro porque la producción y sus costes son más caros, un camión cuesta moverlo lo mismo, no tenemos tantas medidas para combatir plagas o enfermedades y la mano de obra hay que pagarla” explica.

 

Precisamente en un año tan húmedo como este 2018, Sastre prevé que el riesgo de enfermedades y plagas pueda aumentar en los cultivos el mildiu o la mosca blanca pero aún prefiere mostrarse cauto y esperar a que no vuelva a llover en estas proporciones los próximas semanas y se pueda controlar a nivel de huerta.

 

Las novedades de Ecoeduco se centran no solo en los productos sino en la planta de envasado de 4.000 metros cuadrados que hace dos años decidió apostar por la investigación en nuevas variedades, algunas de tomate nos reconoce que se están ya desarrollando, mientras se investiga en creación de nuevos envases que se realizarán con respeto al entorno y procurando el menor impacto en el medio ambiente. Ahora la intención pasa por conseguir duplicar la producción de aquí a 2020, para lo que están trabajando con el fin de conseguir crecer pero sin perder la calidad productiva, manual. Esa que se nota desde que el producto se planta hasta que el cliente lo escoge para consumirlo. Manos a la obra.

 

 

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