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Publicado por Berta Redondo
  • Para poner fin al 2017, la sección “Europa, de primera mano”  hace un balance y repaso a la situación y retos del sector gracias a una entrevista concedida por Pekka Pesonen, Secretario General del Copa y la Cogeca, la asociación que actúa en Bruselas como voz de los agricultores y de las cooperativas de toda la Unión Europea.
  • La futura PAC tras el Brexit, así como el tratado comercial con Mercosur o la polémica sobre la renovación del uso del glifosato, han sido los temas protagonistas de esta última entrevista del año.

 

- En la recta final de cara a un nuevo año, ¿cómo definirías este 2017 para los agricultores y las cooperativas europeas?

2017 ha sido sobre todo un año de preparación. Se han diseñado nuevas políticas y se han seguido otras. La PAC es una de las mayores políticas a nivel europeo, nosotros empezamos ya en el 2016 a trabajar de cara a las actuales negociaciones y a la comunicación de la Comisión Europea del pasado mes de noviembre.

Ha habido también avances en términos de comercio internacional, seguimos muy de cerca las negociaciones con el bloque Mercosur porque vemos que habrá retos más importantes en comparación al acuerdo con Japón.

 

- Si hablamos de la negociación con los países del Mercosur, el Copa y la Cogeca ha instado a la Unión Europea  a no hacer más concesiones en este tratado de cara a las reuniones que continuarán durante el próximo año. ¿Se han conseguido nuevos acuerdos en el último mes? ¿Cómo sería el tratado perfecto, si este existiera?

Eso suena más bien como un deseo de Navidad (ríe). En primer lugar, en relación con las negociaciones de dicembre, aún no han concluido. No llegaron a un acuerdo y declararon que los diálogos continuarán en el primer cuarto de 2018. Nosotros seguimos repitiendo que la UE no debe hacer más concesiones. Para ciertos sectores, el acuerdo con Mercosur se trata de una seria amenaza. Estamos hablando de la carne, sobre todo vacuno pero también aves, azúcar, etanol o zumo de naranja. El posible impacto será enorme, prácticamente hablamos de la supervivencia de estos sectores.

Pero más importante aún, y lo que lo diferencia de otras negociaciones comerciales, es el peligro en relación a los estándares europeos. Reconocemos que, gracias a los controles fronterizos, la seguridad alimentaria básica se controla. Sin embargo, estamos muy decepcionados sobre todo con las autoridades brasileñas, que no se han tomado en serio el escándalo en la importación de carne que surgió a principios de año. Esto pone en duda si pueden seguir la línea mínima de seguridad alimentaria. Pero lo que es más importante para nosotros, sobre todo desde la perspectiva del agricultor y ganadero europeo, es que sería simplemente inaceptable que lo estándares de seguridad y trazabilidad que se aplican en Europa no sean respetados por las importaciones de Brasil, por ejemplo. Que les digan a nuestros productores que son tratados equitativamente haciendo eso cuando ellos, si no respetan esos estándares, se pueden enfrentar a consecuencias legales por poner en riesgo la salud pública. Así que si nuestras autoridades de la Comisión dicen que no importa, lo siento pero no estoy de acuerdo, ¡sí que importa!

 

- ¿Cuál podría ser la solución? ¿Es factible pedir a Brasil que utilice más estándares ene ste sentido?

La experiencia demuestra que no pueden. Por este motivo hemos presionado a la Comisión para que el acceso a nuestro mercado sea lo más bajo posible. Realmente no nos gustan más concesiones de la Comisión.

 

- En el caso de la carne de vacuno, la UE ha ofrecido a Mercosur una generosa oferta de acceso al mercado de un total de 70.000 toneladas. ¿Qué opinas de esta cifra?

Para mí, la mejor solución sería la retirada de algunos de los accesos a nuestro mercado. Para nosotros la realidad es que cuantas más concesiones demos mayor impacto tendremos en el mercado, y ya tenemos un tercio del mercado de vacuno de calidad dominado por las importaciones. El impacto del precio de ese 30% ya es significante, y si fuésemos a incrementar las importaciones como dices en otras 70.000 toneladas, habría una tendencia descendente en el millón total de carne de vacuno de calidad en la UE.

Esta es la razón por la cual nuestra posición es innamovible en este sentido, sobre todo cuando estamos enfrentándonos a limitaciones relacionadas con preocupaciones medioambientales. Ha habido muchas conversaciones en torno al cambio climático y cómo la nueva PAC puede ayudar en este sentido. Si vemos que hay un riesgo de mercado importante para nuestro vacuno al mismo tiemo que tenemos que dar cada vez más en términos de clima, no hay muchas ganas de hacer concesiones en este mercado especial. De ninguna manera.

 

- Otras de las amenazas para la agricultura europea son el Brexit y el miedo a una renacionalización de la futura PAC. ¿Cómo podrían afectar a la política agraria común y cuáles son los planes del Copa y la Cogeca para hacerles frente?

Por supuesto, las limitaciones financieras están por todos los lados y eso tenemos que aceptarlo. El Brexit provocará una reducción, creo que de alredor de una décima parte del presupuesto, pero la agricultura ha estado haciendo frente ya a un recorte nominal del 11% en el periodo actual.

La gran cuestión aquí es que, si vamos a estar más abiertos en lo que a comercio se refiere, y si hacemos frente además a recortes en el presupuesto entonces tendremos que hacernos dos preguntas. En primer lugar, ¿de dónde obtenemos el dinero de vuelta? Esto significa que el mercado, es decir, la cadena de alimentación europea tiene que funcionar mejor. En segundo lugar, en lo referido al presupuesto y sobre todo teniendo en cuenta nuevas políticas en áreas como seguridad, migración o defensa, ¿de dónde vamos a obtener el dinero? Porque si comparamos con sectores como defensa, el gasto en agricultura es insignificante. Entonces, la pregunta es cuánto debería incrementarse el techo presupuestario para el producto nacional bruto, que ahora está en torno al 1%. Pero si apostamos por nuevas políticas, ¿debería aumentarse? El gobierno alemán ha defendido en las actuales negociaciones que la UE debería hacer más, y Macron ha repetido este punto también. En este sentido, automáticamente tenemos que hablar del techo presupuestario.

 

- ¿A qué otros retos deberá enfrentarse la agricultura europea en los próximos años?

En particular, me gustaría mencionar uno que se convertirá en algo dominante en el futuro. Por definición, los agricultores y ganaderos son muy optimistas cuando una nueva sesión empieza: todo agricultor cuando siembra una nueva cosecha espera que ese año vaya a ser bueno, si no el mejor. Pero no siempre es así, a veces, es uno de los peores años. En este sentido, lo que quiero decir es que necesitamos estar preparados frente a un clima más extremo, el calentamiento global tendrá un impacto por sí mismo en la agricultura. Necesitamos ser más fuertes tanto en relación a la resistencia de plantas y animales a enfermedades como a patrones climático como sequías, inundaciones o heladas. Esto es un buen ejemplo de por qué hemos recibido positivamente la aprobación del nuevo reglamente Omnibus, que cuenta con mejoras en las medidas de gestión de riesgos.

 

- ¿Cuál es el papel de la innovación en este sentido? Algo que no es fácil y en lo que no siempre todo el mundo está de acuerdo, como hemos visto, por ejemplo, en el caso de la renovación de la licencia del glifosato y la polarización de las posiciones...

Estoy de acuerdo. Creo que en el caso de glifosato, lo que hemos aprendido es que tenemos que ser consistentes con lo que dice la evidencia científica. No estamos a favor del glifosato per se, pero tenemos que ser consistentes con los informes de riesgo de la EFSA y de la ECHA. Verdaderamente, no hemos visto suficiente evidencias como para reducir a 5 años su renovación de licencia, por no mencionar a 3 como algunos estados miembros proponían.

Lo que creo que tenemos que aprender de este proceso es que si, en el caso de haber evidencias de que hay un problema con una técnica específica de producción de alimentos, la siguiente pregunta desde el punto de vista de los agricultores y ganaderos sería qué se puede usar en su lugar y cómo vamos a encontrarlo. Porque pienso que, como en el Brexit, el debate ha sido infundado. Ha habido ciertas ONGs que afirmaban  que los pesticidas son peligrosos y hay que prohibirlos. Si estás diciendo que hay que prohibir un producto porque es potencialmente peligroso, básicamente tendríamos que prohibir cualquier producto que usamos. Lo que tenemos que saber es cómo usarlo y eliminar el riesgo al máximo posible. Aquí es cuando hablamos del control integrado de pesticidas: se trata de encontrar la mejora manera para lidiar con el problema y reducir el impacto medioambiental y aumentar la seguridad alimentaria para los consumidores.

 

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