Imagen de Ángel Cuaresma
Publicado por Ángel Cuaresma

Igual es un tanto excesivo titular “Tarde y regular” para hablar de las lluvias de estos días-semanas-meses pero, la verdad, poner “Nunca llueve a gusto de todos” me parecía poco original por muy cierto que sea.

La verdad es que no tenemos la capacidad de decisión sobre la meteorología por mucho que sí hayamos avanzado en la ´técnica predictiva y, ni agricultores, ni ganaderos, ni público en general disponemos de la varita mágica. La lluvia ha llegado, sí, y en algún momento hasta pensamos que venía para quedarse por siempre pero parece  que el sol, también necesario, aparece siquiera sea con timidez.

Mientras, cada cultivo, como el lector de este medio conoce, precisa de unas condiciones diversas y de manera igualmente diversa responde a los estímulos hidrológicos. Así las cosas, nos encontramos con explotaciones cerealistas que te cuentan que han tenido que sembrar ya dos veces pero que confían en que la situación se haya enderezado. Ahora, a esperar el agua de mayo y, luego, que haga calor, pero lo justito.

Por lo que se refiere a la remolacha, mal, no es el momento, ni la forma de llover, si se me permite la expresión y puestos a pedir la lluvia a la carta, algo así como reclamar al cielo cuándo, cuánto y cómo tiene que llover.

Más optimistas veo a los viticultores. El producto es más tardío, el ciclo es más que diferente y estas precipitaciones puede que hasta permitan preservar la humedad en un suelo que la necesitará en su momento. Ya veremos.

En cuanto a lo no estrictamente agrario, pero nunca alejado, las lluvias, es obvio, recargan embalses, pantanos, presas, azudes, acuíferos.. Aunque, como también es evidente, es mucha más agua la que se pierde que la que se embalsa y no debemos olvidar los daños en la agricultura, la ganadería y, lo que es más importante, en vidas humanas, que las riadas han producido en la Ribera del Ebro.

Lo dicho, las lluvias han llegado tarde y regular, sólo regular.

Tags: 

Añadir nuevo comentario