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Publicado por Ángel Cuaresma

Les confieso que, cuando leí que nuestra Consejería de Agricultura y Ganadería ponía en marcha algo que llamaba Observatorio de Precios, me asusté. En un irreflexivo exceso de precipitación pensé: “Vaya, ya estamos otra vez en el campo con esa incurable mentalidad comunista”. ¿Por qué? Pues muy sencillo: porque estaba equivocado y creía que se trataba de un instrumento de control o intervención a los que históricamente somos tan dados en el campo.

Pero no, nada más lejos de la realidad. Frente a ello, el rimbombante Observatorio es nada menos que una herramienta informática que permitirá a la no menos rimbombante cadena de producción conocer el estado de los precios de los productos que intervienen en el proceso (puf, he dicho proceso) y su evolución para, de este modo, hacer frente a las por otra parte lógicas oscilaciones del mercado.

El campo, nuestro sector, da, de este modo, un paso más en modernización. Porque, hoy, hablar de modernización en el campo ya no es sinónimo de concentración parcelaria, o de mecanización, o de compartir gastos o ensayar nuevos cultivos.

En el mudo agropecuario, como en los restante sectores, modernizar es adaptarse a las nuevas tecnologías, ya que éstas no se adaptan a nosotros, y utilizarlas en aras a una mayor rentabilidad y, si es posible, para hacernos el trabajo más llevadero o más satisfactorio.

Así, el mundo virtual ha hecho que cobre sentido esa expresión tan de aquí, tan tradicional, de no poner puertas al campo, no físicas, ni informáticas. El agricultor, el ganadero, maneja desde hace décadas conceptos como mercado de futuros, Chicago y cuantos al lector se le puedan ocurrir.  Los profesionales del campo lo han hecho muy bien hasta ahora, incluso con la cuenta de la vieja, pero por qué negarse a algo que, de entrada, no nos perjudicará y puede ayudarnos a ingresar unas pesetillas más, a gastar menos, o a ambas cosas a la vez. Suerte.

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