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Publicado por Ángel Cuaresma

Pues llegó San isidro Labrador y el patrón del sector, al menos en sus vísperas, nos trajo la tan ansiada lluvia. Bien es verdad que no generalizada pero, al menos, limpió un poco el ambiente, también, por supuesto, el urbano

El debate, ahora, es si las lluvias han llegado o no a tiempo, si han solucionado algo o la cosecha de cereal y otros cultivos estaba ya perdida desde días atrás. Entiendo que no habrá un parámetro común para toda la región pues ya se sabe que, en esto del campo y la meteorología, conceptos indisolublemente unidos, no se trata ya de provincias, comarcas o municipios, es que,  incluso entre parcelas de un mismo municipio, a veces las diferencias son notorias.

Lo único cierto es que, en el campo y en la ciudad, más en el primero que en la segunda, no se habla de otra cosa y las organizaciones profesionales agrarias han llegado a hablar ya de un año malo o muy malo, es decir, que si llovía estos días, el año iba a ser malo, y si no llovía, pues sería catastrófico. Al final, ha llovido y habrá que confiar en un arreglo, siquiera sea parcial.

Pero, volviendo al tópico de “no se habla de otra cosa”, es verdad y, una vez más, la gente del campo no deja de sorprendernos por su pericia, por su habilidad, por su capacidad de síntesis. El pasado fin de semana, este humilde columnista hablaba con un paisano de un municipio del Valle del Esgueva, quien, con un optimismo inusitado y contemplando la llovizna, quitaba hierro al problema, el de la temida falta de cosecha de este año, asegurando que los silos están llenos y que, mirado con optimismo, el anunciado desastre de este año serviría para vaciar los almacenes.

Debió ponérseme cara de pez pues, de inmediato , me insistió en que ello es cierto. Yo, tímidamente, mostré mi confianza en que, al menos, subieran los precios y cuál ni sería mi sorpresa cuando el amigo de conversación me contestó que ya se está notando en el mercado de futuros de Chicago.

Toda una descripción, el comentario, de por dónde se mueve el sector: gente muy preparada, informada, pendiente de un mundo necesariamente global. Mérito de los profesionales de la agricultura y la ganadería y algo de mérito, también, de quienes se dedican, nos dedicamos, a informar de estos asuntos.

Compruebo que, al menos, nos siguen y les interesa esto de lo que, bien o mal, mejor o peor, les informamos. Supongo que este no es el artículo que el amable lector hoy esperaba de quien suscribe pero de qué vamos a hablar si el clima es cambiante y nos trae por la calle de la Amargura.

A ver si, la próxima quincena, las previsiones han mejorado. En estos últimos días, creo, algo hemos avanzado.

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