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Publicado por Ángel Cuaresma

Ese dicho según el cual “nunca llueve a gusto de todos” cobra vigencia, más que nunca, en estos días en los que el campo necesita el agua de manera imperiosa pero otras actividades piden con insistencia todo lo contrario. La Semana santa, concluida con éxito en Castilla y León, si por éxito entendemos una participación favorecida por la meteorología, es el ejemplo más claro de esto que les digo: nos hemos pasado diez días mirando al cielo y casi soplando para evitar la llegada del frente situado en el Atlántico mientras los agricultores nos recordaban las ya malas perspectivas de la cosecha.

Con la entrada de la Pascua, que aprovecho para felicitarles de manera muy sincera, parecería que el terreno está despejado y ya no habría ningún impedimento para desear la tan ansiada lluvia. Esto, sin embargo, no parece del todo cierto pues la primavera, siempre tan inestable ella, avanza entre fiestas de uno u otro tipo (religiosas, políticas, sociales…) y, claro, no falta quien nos prevenga sobre la inminente cita con el 23 de abril, Día de la Comunidad, que no convendría estropear con una molesta lluvia que llenara de barros y fríos las campas de Villalar de los Comuneros.

Y, así, entraríamos en mayo, con sus romerías, tan aptas para pedir la lluvia, aunque quizá ya demasiado tarde, y otras fechas marcadas en el calendario, estrechamente ligadas, por cierto, a lo agrícola aunque, repito, para entonces quizás poco se pueda festejar.

Lo cierto es que, previsiones y elucubraciones aparte, el campo no parece que esté en situación de aguantar mucho más, entendiendo por campo el terreno físico y el conjunto de población que de él vive. Decía que la primavera es inestable, la estación en la que es más difícil pronosticar el tiempo meteorológico; pero, además, es engañosa pues los campos se nos presentan verdes, hermosos. Sin embargo, un vistazo más atento revela unas parcelas nada, nada apetecibles.

Les escribo en lunes, 17 de abril; dicen los meteorólogos que puede que empiece a llover en cosa de dos días pero, lo dicho, ya hay quien quiere que lo deje antes del domingo. Mientras tanto, una vez más, feliz Pascua florida.

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